1. Fórmula de la meta
Vince Gilligan y compañía querían dejar claro, desde un principio, que los detalles iban a ser un elemento muy cuidado en
Breaking Bad. Así, en la Intro de la serie se puede leer la
fórmula química de la metanfetamina, C10H15N, junto al número 149.24 que es su peso molecular. Y eso delante de nuestras narices cada capítulo.
2. Expediente X de Cranston
Vince Gilligan se enamoró (profesionalmente) de Bryan Cranston, tras coincidir en
Expediente X donde el actor salió... ¡un capítulo!
Ojo, no fue el único cameo épico de famosos en la serie. Eso sí, al director de
Breaking Bad le
bastó para saber que era su hombre. De hecho, tuvo que luchar contra
AMC que no podrían abstraerse de su papel de padre desquiciado en
Malcolm in the Middle.
3. La huelga que salvó a Jesse
Jesse Pinkman es a
Breaking Bad casi
lo mismo que Walter White. No se entiende la serie sin su personaje.
Ahora, claro, porque en principio el personaje de Aaron Paul iba a morir
en el capítulo 1x09. Por suerte,
la huelga de guionistas de 2007 paralizó el rodaje y dejó la primera temporada en siete capítulos. Ese lapso dio tiempo a Gilligan a ver que su personaje era la bomba y que
el bromance que tenía con Bryan Cranston podría estar a la altura de Tango y Cash. No se equivocó.
4. La escena de la pizza
¿Recordáis la escena mítica de la pizza en el tejado?
Pues se grabó a la primera. Es de traca, lo sabemos, pero así se las gasta
Cranston,
es un crack. Por cierto, alguien preguntó, años más tarde, si la pizza
estaba disponible para ser subastada o comprada. Por suerte, la tiraron a
la basura ese mismo día si no, hoy en día, tendría vida propia.
5. A 3 millones el capítulo
Breaking Bad no era una serie barata, precisamente. De hecho, cada
capítulo tenía un
precio de tres millones de dólares. ¿Elevado? Visto lo visto, una de las mejores inversiones de AMC ever.
6. La meta azul era azúcar
La
famosa meta azul que tantos problemas y alegrías dio a los
protagonistas, como es obvio, no era meta de verdad. Todo lo contrario,
era dulce azúcar en roca que una vez grabada la toma, podían usar para endulzar el café de turno.
7. Yo, Bitch y la literalidad del guión
Aunque no lo parezca, dos de las expresiones más reconocibles de Jesse Pinkman,
el Yo o el Bitch, no
fueron fruto de la improvisación, sino parte imprescindible del guión.
De hecho, el margen que le dejaban a los actores para improvisar era del
1%, o menos.
8. La escena de las 26 tomas
Una de las escenas más impactantes, la protagonizó
Gus en el laboratorio, delante de
Mike, Jesse y Walter. En ella, se carga a uno de los ayudantes, con un cutter,
cortándole el cuello.
No era una escena sencilla de rodar. De hecho, tuvo que repetirse...
¡26 veces! El esfuerzo tuvo su recompensa pues ya es parte de la
historia de la televisión.
9. Julia Minesci confundida con una prostituta
No cabe duda que
Wendy, la prostituta, era uno de los personajes más logrados de la serie. Tanto que un ciudadanos, en un parón del rodaje,
la confundió con una prostituta de verdad... ¡y quiso contratarla!
10. Cranston, doblador de Anime
El
vozarrón de Walter White es uo de los secretos de su magnificencia.
Todo es mérito de Bryan Cranston quien, antes de hacerse famoso como
actor, se granjeó una
buena fama como doblador, bajo el seudónimo Lee Stone. Lo mejor es que el campo en que más se prodigó fue el
Anime, con series como
Royal Space Force, Macross Pluss o Armitage III
11. El gorro de Walter
Y si la voz de Walter daba sustico, qué decir del gorro. Un elemento imprescindible de
Heisenberg que, cosas de la vida, no era parte del atrezzo. Al contrario, lo usaba
Cranston para no quemarse la cabeza, cuando la llevaba afeitada.
Gilligan vio que le daba aspecto de badass y se lo dejó para la serie. It boy del terror.
12. Osito Teddy propio
Por temas legales, de derechos y de imagen, la serie no podía usar peluches de otras firmas. ¿Solución? Sencilla:
crear su propio peluche y convertirlo en un icono televisivo de por vida. Poca vista tuvieron los fabricantes de peluches en este ocasión.
13. ¿Samuel L. Jackson? No, gracias
El actor
Samuel L. Jackson estaba enganchado a la serie hasta tal punto que pidió salir en ella... ¡
vestido de Nick Fury! Su idea era hacer un cameo mínimo, como alguien que entra a comprar pollo en el
restaurante Pollos Hermanos. La respuesta de los productores fue clara y directa: no, gracias.
14. Otras opciones para Walter
Que AMC no quería a
Bryan Cranston para el papel es conocido por todos,
pero Gilligan se plantó y dijo que o él o nadie. Y menos mal. Las dos opciones que barajaban
John Cusack y Matthew Broderick... ¿En serio? Por suerte, ambos dijeron que no y
Heisenberg llegó a manos de Cranston.
15. Un químico en la serie
Aunque lo pareciera,
Bryan Cranston y Aaron Paul no tenían idea alguna de química. Pero sí había un actor con un
título en Química Avanzada. Hablamos de
Marius Stan, el dueño de lavadero de coches, quien era profesor habitualmente y éste fue su primer papel como actor.
16. El Samario
La serie tiene 62 capítulos en total, casualmente (o no tanto) es el número del
Samario en la tabla periódica. Pero, ¿qué es el Samario? Es un isotopo utilizado para tratar el cáncer de pulmón...
En Breaking Bad no existen las casualidades.
17. FeLiNa
Eso sí, el último capítulo de la serie no se llama Samario, se llama
Felina y también tiene su guasa.
Fe (Hierro), Li (Litio) y Na (Sodio) están presentes en la sangre, en la fabricación de metanfetaminas y en las lágrimas. Es decir, el final de
Breaking Bad podría titularse
Sangre,
meta y
lágrimas. Ideal, ¿verdad?
18. La casa de Walter
La casa de Walter White, en
Albuquerque, se ha convertido en un sitio de peregrinaje para fans de la serie. Hasta tal punto que la
señora Padilla, dueña de la misma, ha llegado a recibir hasta
400 coches al día para fotografiarse en la puerta de su casa.
19. The Walking Dead
Compartir
cadena con la serie de zombies con más éxito de la historia, tiene sus
ventajas. Por ejemplo, para la muerte más espectacular de Breaking Bad,
la de Gus Fringe, a la que el equipo de efectos especiales de
The Walking Dead ayudó. No quedó nada mal, las cosas como son.
20. Las coordenadas del dinero
¿Dónde llevan las coordenadas donde guardó Walter el dinero?
+34º 59' 20.00'' -106º 36' 52.00 era la cifra y la localización a la que lleva era... ¡el aparcamiento de Albuquerque Studios!
21. El anuncio de Bryan Cranston
El actor, como muchos otros,
comenzó en el mundo de la publicidad. Eso sí, no todos lo hicieron anunciando un medicamento contra las
hemorroides. Todo muy fino.
22. Odiamos a Skyler
Durante cinco temporadas,
nuestro odio por Skyler no hizo sino aumentar a cada capítulo.
Lo curioso es que el malo en realidad era Walter White, que pasó de
profesor a traficante y asesino pero Skyler, las cosas como son, era
insoportable.
Meritazo de Anna Gunn que se construyó un personaje para la historia.
23. Felicitado por Anthony Hopkins
Que
Breaking Bad
tenía muchos fans, es un hecho. Que muchos de ellos eran ilustres,
también. Pero no todos tuvieron los arrestos de Anthony Hopkins, quien
escribió una carta a Bryan Cranston para felicitarle por su papel. ¿Hay
mejor forma de despedir a
Walter White que con una carta de Hannibal Lecter? Poesía pura.